Ya Somos (Reflexiones sobre la salud)

El origen etimológico de la palabra salud nos lleva a la palabra latina salus, salutis: que significa salvación -estar en condiciones de superar un obstáculo-. De aquí también deriva, la palabra saludo, en la antigua forma salutem dicere, saludar. Se forma entonces,  el verbo salutare, desear salud; y el adjetivo salutaris, saludable, salvadora. 

Los romanos, que dieron forma al actual mundo globalizado, tenían algunas costumbre que hemos dejado en el olvido, como la de levantar templos y entronizar aquellos conceptos o ideas beneficiosas, tal era el caso de la Fortuna o la Salud.  Existía un templo para la Diosa Salus, herencia de su análoga griega Higia -los romanos tampoco se habían inventado nada-. Ya hablaremos en otro momento de la historia de Higia.

higia-copia-romana
Diosa Salus. La Serpiente tan denostada es un poderoso símbolo de salud.

La raiz está en el adjetivo salvus, a, um, que significa “intacto, a salvo”. Observamos la aliterante expresión tan usual y mediática, estar “sano y salvo”. Salvus, tienen un etimo – palabra verdadera- indoeuropeo (sol), presente en el sánscrito sarvah y en el griego hólos, “entero, total”. 

Éste es un buen punto de partida, algo denso quizás, necesario para nuestra mente occidental que a veces no se sumerge en la palabra e indaga, para profundizar en las construcciones del logos. Bebamos de nuestras raíces.

Venimos al mundo enteros, saludables, íntegros. Ya somos lo que estamos buscando, recorremos mil caminos en busca de la sanación, tanto física, cómo emocional, mental y espiritual. Y lo que estamos buscando ya está en nuestro ser, habitando desde el inicio de nuestra encarnación. A veces creo que ponemos demasiado énfasis en la sanación, cuando el camino es el retorno a lo que ya somos, al estado natural del ser. El tan repetido mantra de la nueva era “Yo Soy” se diluye enfocándonos en la enfermedad. Tan sólo se trata de volver al estado que nuestro ser ya conoce, y tú lo intuyes. De esta condición nace inconscientemente  la melancolía y el anhelo por lo que fué.

Entonces, hagamos un pequeño giro en nuestra conciencia, saber que ya somos. Sin división, completos, sin carencia, totales. Cantemos a nuestra integridad y totalidad.

Ya somos

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