Entrar al Silencio

El chamán no sabe que es chamán. El chamán anhela el cambio, está tratando de encontrarse, está tratando de conocerse y está tratando de entender su relación con Dios, con la corriente eléctrica que está en todas partes, con la Diosa, con el Gran Espíritu, da igual el nombre…el chamán grita desde el alma par acercarse a la voz de lo que busca. El chamán no sabe muy bien que busca. Pero sabe que tiene que encontrar, que ha nacido para encontrar, de lo contrario no entendería esa pulsión que lo lleva a vivir de esa manera.   El chamán es un artista que se sumerge en sus profundidades y trata de comprenderse, porque intuye que comprendiéndose a si mismo, comprenderá su relación con la unidad. El chamán no trata de curar pues a quién primero ha de sanar es así mismo. Por esto el chamán ha decidido sentarse y respirar, cerrar los ojos y volver la mirada hacia dentro. El chamán ha decidido escucharse…adentrarse en su silencio, mas…

El chamán escucha el ruido, no sabe de que se trata. pensamientos, imágenes, creencias, culpas, miedos, euforias, deseos, cuerpos, pulsiones, instintos, mas pensamientos, mas creencias… ¿Qué es todo esto?  todo está dentro del silencio, no hay silencio. El chamán decide permanecer observando todo lo que acontece en ese entramado de ruidos, en la que como una tela de araña está atrapada su esencia. Permanece observando hasta que como en un vaso de agua agitado, los pensamientos se van decantando y aparece la esencia cristalina del agua. El chamán entonces se da cuenta de que no sabe apenas nada de si mismo, de su esencia, y se asusta. Cree que no es capaz…renuncia, cómo el héroe de cualquier epopeya, renuncia quiere alejarse del camino que ha escogido porque lo ve tan grande para si, que su pequeña parte de oscuridad, le impide ver la tremenda luz que emana de sus ojos. Lo que el chamán no sabe aún es que el camino es irrevocable, que aun tratando de regresar, el lugar del que partió ya no existe. pues todos los pasos que ha dado están con él en ese momento. Las lágrimas dibujan un rostro impotente. Es el ego que en sus últimos estertores se niega a la ilusión de su muerte. Entonces el chamán se gira al frente sabiendo que su única esperanza es la de seguir adelante, aún sin saber el rumbo hacia donde se dirige, porque el chamán  no sabe que hacer, no sabe lo que es, tan solo que quiere ser una herramienta del Espíritu para construir un nuevo sueño, y se hace pequeño, tan pequeño que quiere desaparecer. Solo la insondable voz que arranca de la profundidad del alma le lleva a dar otro paso y le anima a convertirse en el chamán que ya es, el chamán en el que quiere convertirse.

Cuando el chamán vuelve a cerrar los ojos y adentrarse en su silencio, seguirá escuchando ruido. El silencio es tan sutil que cuando cree haberlo alcanzado se le revela tan lleno de luz, que entonces puede escuchar a su alma…y por un momento atisva en ese silencio la verdadera música del amor que todo lo amalgama.

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2 respuestas a “Entrar al Silencio

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