La burla sagrada.

    “Creo que sí, que has perdido la cabeza. Pero te diré un secreto: las mejores personas la han perdido”.

Cuando dentro de las corrientes de pensamiento y sistemas de creencias místicos o espirituales se hace mención a la sacralidad de todo lo que nos rodea, de todo lo que somos, de la sagrada naturaleza humana que somos, a menudo nos ponemos muy serios. Tenemos la vieja y cristiana costumbre de pensar, de creer por tanto que todo aquello que  llega acuñado por la palabra  “espiritual”, es “serio y elevado”.  Y… bueno, podemos seguir así el tiempo que queramos, nos volveremos muy místicos y elevados, pasaremos muchas horas meditando hasta que un pájaro nos cague en la cabeza o una niña se ponga frente a nosotros y con cara de monstruo nos grite con los ojos mirándose a la nariz.

    El Heyokah es el payaso sagrado de las tribus lakotas, el portador de “la otra sabiduría” la que llega por medio del pájaro del trueno, el misterio escondido en lo mas poderoso de la naturaleza. El Heyokah trae consigo la fertilidad, es el gran vacío que contiene la vida, un misterio donde es difícil ahondar.  Trae  la comprensión del destino trágico de la vida, es el intérprete de la Tragedia y la Comedia que acontecen en la existencia. Una sombra burlona sí, una sombra sagrada que cuando interrumpía la ceremonia era escuchado pues mostraba esa parte de la verdad que no se hallaba en el ritual del sacerdote puesto que él es el sacerdote del otro lado del espejo, el reflejo del todo, la dualidad complementaria. El Heyokah, nos impulsa a romper con el convencionalismo, a salir del camino de lo ordinario, a romper la zona de confort de la mente, a creer en imposibles. “Solo es imposible si lo crees” le dice el Sombrerero a Alicia.

   Necesitamos un viaje a nuestra propia locura, necesitamos recuperar la vitalidad, romper con la rigidez que instauramos en nuestras mentes, reír es una gran responsabilidad, gritar, correr desnudos bajo la lluvia, besarse en medio de la calle, cometer alguna pequeña trastada que desarme nuestras propias creencias, hay que escapar de nosotros mismos para llegar a convertirnos en lo que realmente somos. si renunciamos a esa Dionisíaca parte que somos estamos renunciando al todo que también somos. ¿En que lugar de tí mismo hábito la niña y el niño que fuiste? Salte del tiesto…aprende del Arcano 0, aprende del arquetipo del loco, vive sin miedo al que dirán.

   Podría enumerar cientos de ejemplos dentro de la literatura que hablan sobre la locura: la capacidad de decir la verdad de los bufones de Shakespeare, de Falstaff, de Quijotes, de Loki el dios Nórdico que habita en el crepitar de las llamas. Miles de Clowns que permiten hacer una crítica social aguda para hacer evolucionar sus sociedades, la farsa que como  un callejón de los espejos devuelve deformidades que nos hacen ver lo que somos. Mas, voy a elegir un texto de Erasmo de Rotterdam “Elogio a la Locura” donde en su prólogo habla la Estulticia (Necedad o Tontería):

        Diga lo que quiera de mí el común de los mortales, pues no ignoro cuán mal hablan de la Estulticia incluso los más estultos, soy, empero, aquélla, y precisamente la única que tiene poder para divertir a los dioses y a los hombres. Y de ello es prueba poderosa, y lo representa bien, el que apenas he comparecido ante esta copiosa reunión para dirigiros la palabra, todos los semblantes han reflejado de súbito nueva e insólita alegría, los entrecejos se han desarrugado y habéis aplaudido con carcajadas alegres y cordiales, por modo que, en verdad, todos los presentes me parecéis ebrios de néctar no exento de nepente, como los dioses homéricos, mientras antes estabais sentados con cara triste y apurada, como recién salidos del antro de Trofonio.

          Al modo que, cuando el bello sol naciente muestra a las tierras su áureo rostro, o después de un áspero invierno el céfiro blando trae nueva primavera, parece que todas las cosas adquieran diversa faz, color distinto y les retorne la juventud,así apenas he aparecido yo, habéis mudado el gesto. Mi sola presencia ha podido conseguir, pues, lo que apenas logran los grandes oradores con un discurso lato y meditado que, a pesar de ello, no logra disipar el malhumor de los ánimos.

    Y termino con otra de Alicia en el Pais de las Maravillas que es también con lo que empieza este artículo:

“Si yo hiciera mi mundo todo sería un disparate. Porque todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es, no sería y lo que no podría ser sí sería”.

Y algo de música…

https://www.youtube.com/watch?v=OlZsZfXkYjk

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